A veces ocurren cosas curiosas cuando el autor se deja llevar por su instinto. Cuando el tiempo y los plazos de entrega van muy ajustados y el trabajo debe salir rápidamente el subconsciente arma soluciones que pasan desapercibidas mientras uno intenta llegar a tiempo.
Joaquín Agreda me apuntaba una cosa tras la lectura de Endurance que había pasado por alto y que funciona muy bien como metáfora.
En la página 63 podemos ver una secuencia de los marineros en el barco, atrapado por el hielo. En los últimos bocadillos, se insiste que llevan nueve meses así. Cuando el lector pasa la página nos encontramos a Shackleton que sueña con la Antártida transfigurada en una clara forma femenina. El sueño termina cuando el barco "rompe aguas", pare a los aventureros y los expulsa más allá de la frágil seguridad que proporcionaba su "útero/barco". Ahora, definitivamente, están solos en un mundo frío y hostil.